Ocho protocolos para pasar de la indignación a la acción.
Cada acción deja evidencia documentada y una herramienta reutilizable. No es solo impacto: es infraestructura de memoria y presión. Ejecuta, comparte, repite.
Cada ficha es ejecutable por cualquier célula, en cualquier ciudad
Museo itinerante que exhibe "obras" hechas con contratos corruptos, cifras y maquetas de obras fantasma, con audioguías que narran cada desfalco. Convierte el delito en patrimonio incómodo.
Arte · Exposición Dificultad: mediaLotería donde cada cartón tiene escándalos reales y los "premios" son obras inconclusas. Se juega en plazas y ferias. La gente aprende los casos jugando.
Juego · Calle Dificultad: bajaCementerio simbólico con lápidas de puentes, hospitales y colegios que nunca se terminaron: fecha, costo y responsable. El duelo colectivo como denuncia.
Instalación Dificultad: mediaExtensión de la Iglesia Moralis Flexis: un confesionario callejero donde la ciudadanía "confiesa" a los corruptos. Las confesiones se graban y se transmiten.
Performance · Sátira Dificultad: bajaMesa larga en la calle con platos vacíos y, al lado, la factura de lo que costó la corrupción. El hambre real frente a las cifras abstractas.
Performance Dificultad: mediaRadio y pódcast donde cada episodio dramatiza un caso real con actores y sonido. Producido por Furia Media Cell para viralizar lo técnico.
Audio · Pódcast Dificultad: mediaMurales con nombres y cifras más un QR que abre el expediente completo en datos. El muro es la puerta de entrada al archivo.
Arte + Datos Dificultad: mediaSpots satíricos con estética publicitaria que "venden" la corrupción como servicio premium. Se difunden como si fueran anuncios reales.
Audiovisual Dificultad: bajaProtocolo de entrada anónima, furtiva y antifallos
FURIA es un colectivo de acción anónima, furtiva, social y justa. Nuestros integrantes pueden tener enemigos. Por eso no reclutamos por identidad: reclutamos por prueba de acción.
Nadie te pregunta tu nombre. No hay listas, no hay registros, no hay entrevistas. El colectivo no observa quién eres, sino qué haces y con qué constancia. Este protocolo está diseñado para protegerte a ti y a los demás: si algo falla, no hay nada que delatar.
Elige un protocolo del Laboratorio y hazlo sin avisar a nadie. El primer filtro no es una solicitud: es una acción real.
Deja evidencia pública y anónima: un cartel, una pieza, un dataset, una intervención registrada. La obra habla; tú no.
Nunca uses tu nombre real. Genera un par de llaves (PGP) y firma tu aporte. Tu identidad es una llave, no una persona.
Deja tu aporte y tu llave pública en un buzón cifrado o dead drop digital. No pides respuesta directa ni das datos de contacto.
Si esperas reconocimiento inmediato, esto no es para ti. El infiltrado busca respuestas rápidas; el anonimato premia la constancia. Se observa tu trabajo a lo largo del tiempo.
Se propone una tarea de mayor riesgo simbólico a todo el que quiera entrar. Quien la ejecuta con rigor y sin exponerse demuestra que entiende la ética del colectivo.
Si pasas, entras a una célula y conoces solo a tu enlace. Nadie conoce la red completa. Si te presionan, no puedes delatar lo que no sabes.
No hay base de datos de miembros. La pertenencia se demuestra haciendo, no perteneciendo. Así el colectivo no puede ser desarticulado por una sola filtración.
No esperes a que alguien te reclute. Ejecuta un protocolo hoy, documéntalo y deja tu marca. El colectivo se construye haciendo.
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